03/09/24

Hace unos días atrás, hablando con mi madre sobre cómo me va la vida, días previos a empezar la facultad, mi comentario fue: tengo vida de jubilada, nada que contarte, hice cosas en casa, salí a dar un paseo… Quería empezar la rutina para poder volver a tener mi cerebro en marcha, pegarme esos madrugones entre semana y quejarme de no tener tiempo ni para ''salir a pasear''. 


Que irónica es la vida... como cambia todo en un segundo… Mi plan para hoy, era salir a pasear, comerme los espaguetis recalentados del microondas y organizar las asignaturas que estoy próxima a cursar. Al final, he acabado acortando el paseo, he hecho una maleta y he metido un traje negro, para ir a enterrar a mi abuela paterna. 

 

Lo más absurdo que debe de pensar una persona en un momento decisivo, es justo lo que yo hago. Estaba preocupada porque no tenía vestimenta para ir a un entierro, parece estúpido, pero nunca he contemplado esa posibilidad y no suelo vestir de negro. Al final, rebuscando en el armario he encontrado un vestido negro que era de mis favoritos… supongo que ahora ya ha entrado en esa categoría en la que solo podré llevarlo ante una situación tan dolorosa y triste, dado que voy a asociar el vestido a eso. 

 

No soy buena ante las situaciones que no están planificadas u organizadas, así que os podréis imaginar mi reacción ante una situación así. No sé si he revisado como 3 veces que había metido el pollo al congelador para que no se estropease, o cuantas veces he revisado que no había dejado la plancha del pelo encendida (cosas que no tienen importancia en situaciones decisivas, a las cuales yo se las doy). ¿Por qué hago eso? ¿Por qué no puedo pensar más que en los detalles tontos en vez de centrarme en el problema que surge? ¿Será que el miedo me hace reaccionar así? O ¿Es mi dolor evadiéndose en mantener mi cabeza ocupada en que tengo que congelar el pollo antes de asumir que mi abuela paterna ha fallecido?

 

Dicen, que lo normal, cuando alguien que quieres fallece, es sentirse desconsolado, roto, triste… En mi caso, no entendía ni el llanto. No entendía, si quiera, mi presencia en el tanatorio, delante de unas personas con las que comparto sangre, pero hace 15 años renegaron de mí.  Supongo que mis lágrimas eran por mi padre, es la segunda vez en mi vida que lo he visto roto y la primera vez… fue difícil. Me pasó igual cuando hace justo 8 meses atrás falleció mi abuelo materno, las diferencias son muchas, pero lo triste se comparte y es que… no puedes querer o echar de menos algo que nunca has tenido. 

 

Qué putada y qué difícil es hacerse mayor, se nos pasa prácticamente la vida en un abrir y cerrar de ojos. Lo que me aterra, es estar tan lejos de la gente que quiero y que otro día la llamada sea para darme la misma noticia, pero de alguien más importante. Mi corazón es grande, pero no porque lo diga yo, si no, porque hay que tenerlo cuando vives lejos de casa, de lo contrario se hace insoportable la vida, las relaciones y las malas noticias. 

 

Querida Mª Jesús, por lo menos pude verte, nos quedó pendiente la próxima visita, pero conociste al hombre que el día de mañana será el padre de mis hijos. Retomamos el contacto sin ser muy efusivo, pero los garcía siempre fuisteis más secos y supongo que yo siempre quería dar mucho amor... Siempre hemos sido dos extrañas, pero gracias por tener una foto mía colgada en tu pared. Ahora, veo tú teléfono en la agenda del móvil y he caído en la cuenta de que esto, esto que está pasando es real, no vamos a hablar más. Me da mucha pena, mi padre está roto y no sé cómo voy a levantarlo esta vez… Yo, cuando te vi hace unas semanas, te vi mejor, me equivocaba supongo. Me alegro de que no sufrieras, me da pena no haber tenido esa relación que yo siempre quise contigo, pero hice todo lo que pude a pesar de tanto rechazo. Ahora estás junto a tu marido, mi querido Bernal, que por lo que me han contado era una bellísima persona. Me hubiera encantado conocerle, aunque veo mucho de él en mi padre, solo que está tapado por el dolor, el odio y el rencor, pero sé que está ahí, en alguna parte. 

 

 

Haciendo un esfuerzo por acordarme de anécdotas familiares antes de que todo se fuese a la mierda… No se me olvidarán los domingos de paella con conejo y caracoles junto con los simpsons de fondo. Las noches de verano a la fresca en el campo con las sillas junto con las señoras del vecindario diciéndome cada día lo mucho que había crecido; los mantecados en navidad, tus gachamigas (que te fuiste sin darme la receta) y esos  incómodos silencios por no saber que más conversación podía darte. 

 

Te quise mucho cuando era pequeña, quería y estaba feliz de nuestra familia, a pesar de todo lo feo que vino después, te busqué, te pedí tener relación y aun así no quisiste. Luego tuvimos una cordialidad, pero, me valía para mi conciencia por si el día de hoy llegaba, saber que yo lo hice bien. He hecho las cosas con corazón y lo mejor que he podido, siento que no hayáis querido una relación con una persona tan grande como conmigo.

 


Querido Bernal❤

Entradas populares de este blog

Así soy yo

04/09/24